Si tu proyecto fuera un vehículo, el presupuesto sería el combustible. Así como un camión necesita gasolina en el depósito, los proyectos necesitan capital y recursos para avanzar. Y como responsable de proyectos, tienes la posibilidad de planificar y usar esos recursos de la manera más eficiente posible, para que tu proyecto alcance su objetivo sin quedarte en el camino.
Según el informe The State of AI at Work del Asana Work Innovation Lab, los trabajadores del conocimiento dedican el 55 % de su tiempo a tareas repetitivas - como buscar información, coordinar actualizaciones de estado y gestionar la mecánica del trabajo - en lugar de enfocarse en el trabajo estratégico para el que fueron contratados. Un presupuesto bien planificado es precisamente una de las herramientas que te permite reducir esa carga operativa y enfocar los recursos donde realmente importan.
Dado que el presupuesto de un proyecto es esencial para lograr que el trabajo avance, saber cómo definir y seguir un plan presupuestario sólido es una de las habilidades de gestión de proyectos más importantes que puedes desarrollar a lo largo de tu carrera.
El presupuesto de un proyecto es un plan financiero en el que se detalla cuánto gastarás, en qué lo invertirás y en qué momento. Es la herramienta que te permite anticipar los costos, asignar recursos de forma eficiente y controlar el gasto a lo largo de todo el ciclo de vida del proyecto.
Si creas un plan presupuestario con anticipación y lo usas para controlar el gasto a lo largo de tu proyecto, puedes reducir el riesgo de quedarte sin recursos o de excederte del presupuesto planificado. De hecho, según el informe Pulse of the Profession del Project Management Institute (PMI), menos de dos tercios de los proyectos logran completarse ajustándose al presupuesto original.
Establecer el presupuesto antes de comenzar con el proyecto te ayuda a definir el alcance del trabajo y a controlar los costos. También es una buena manera de presentar tu proyecto a las partes interesadas y obtener los fondos que necesitas, ya que un plan de gastos detallado ayuda a que los responsables de tomar las decisiones comprendan cómo los costos contribuyen a los objetivos. Y a medida que tu proyecto avanza, puedes usar el presupuesto como referencia para comparar el gasto real con el gasto presupuestado y mitigar los costos adicionales que puedan surgir.
Un presupuesto bien planificado es mucho más que una formalidad administrativa. Es la herramienta que te permite tomar decisiones fundamentadas sobre la asignación de recursos, comunicar con transparencia las necesidades financieras de los stakeholders y mantener el control de los costos a lo largo de todo el ciclo de vida del proyecto.
Sin un presupuesto claro, los proyectos corren el riesgo de sufrir sobrecostos, retrasos y conflictos de prioridades. Con uno bien elaborado, en cambio, puedes anticipar problemas, nivelar las expectativas de las partes interesadas y generar confianza con quienes aprueban la financiación. Además, un presupuesto documentado te permite acumular datos históricos que mejorarán la precisión de tus estimaciones en futuros proyectos.
Los presupuestos de un proyecto se pueden clasificar según el nivel de detalle con el que se elaboran y el enfoque utilizado para estimarlos. Conocer estas diferencias te ayudará a elegir el método más adecuado según la información disponible y la madurez del proyecto.
Presupuesto preliminar (orden de magnitud): se elabora en las fases iniciales del proyecto, cuando todavía hay poca información definida. Ofrece una estimación aproximada - con un margen de error del 25 % al 50 % - que sirve para evaluar la viabilidad y obtener una primera aprobación.
Presupuesto por fases: agrupa los costos según las etapas del proyecto. Es útil cuando el proyecto tiene hitos bien definidos y permite controlar el gasto de forma progresiva a medida que avanza cada fase.
Presupuesto ascendente (bottom-up): desglosa los costos al nivel más granular posible - actividad por actividad - y los suma para obtener el total. Es el método más preciso y el más habitual en proyectos de mediana y gran complejidad.
Presupuesto descendente (top-down): parte de un límite presupuestario fijado por la dirección y lo distribuye entre las distintas partidas. Se usa cuando hay restricciones financieras previas o cuando el proyecto forma parte de un programa más amplio.
En la práctica, muchos proyectos combinan estos enfoques: se arranca con un presupuesto preliminar para conseguir financiación y se refina progresivamente hasta llegar a un desglose detallado antes de iniciar la ejecución.
Un presupuesto bien estructurado incluye varias categorías de costos que debes identificar y cuantificar desde la fase de planificación. Estas son las partidas habituales:
Costos de personal: salarios, honorarios de contratistas y cualquier gasto vinculado al equipo de trabajo.
Costos de materiales: adquisición de suministros, materias primas o equipamiento necesario para ejecutar las tareas del proyecto.
Costos operativos: gastos corrientes como comunicaciones, herramientas digitales, desplazamientos o alquileres.
Costos indirectos: gastos generales de la organización (administración, infraestructura, servicios compartidos) imputables al proyecto de forma proporcional.
Costos fijos y variables: los costos fijos (licencias de software, alquiler de espacios) permanecen estables durante el proyecto, mientras que los variables (horas de trabajo, materiales) fluctúan con la actividad.
Reserva de contingencia: partida destinada a cubrir imprevistos. Su importe suele calcularse como un porcentaje del presupuesto total - generalmente entre el 5 % y el 10 % - en función del nivel de incertidumbre.
Una correcta identificación de estas categorías es lo que diferencia un presupuesto realista de una estimación superficial que acaba generando sobrecostos. Si quieres profundizar en la gestión financiera de proyectos, consulta nuestra guía sobre gestión de costos en 6 pasos.
Crear el presupuesto de un proyecto puede parecer abrumador, pero puedes hacerlo siguiendo una secuencia de pasos. A continuación, detallamos cada parte del proceso presupuestario.
Los objetivos de un proyecto son todo lo que esperas haber logrado al terminar tu proyecto. Este es un buen punto de partida, ya que te ayudan a comprender hacia dónde se dirige el trabajo y actúan como una guía a medida que avanzas con el plan del proyecto.
Los mejores objetivos están claramente definidos y son medibles, por lo que puedes usarlos como punto de referencia para medir el éxito de tu proyecto una vez finalizado. Para definir objetivos claros, puedes usar la metodología SMART. SMART es un acrónimo en inglés que significa que el objetivo es específico, medible, alcanzable, realista y de duración limitada. Por ejemplo, supongamos que estás tratando de aumentar el número de visitas a tu sitio web. Puedes establecer el siguiente objetivo: «Aumentar el tráfico orgánico a la página de inicio del sitio web en un 10 % para el final de este trimestre».
Lee: Redacta mejores objetivos SMART con estos consejos y ejemplosUna vez que hayas establecido tus objetivos, puedes definir el alcance del trabajo que necesitarás para lograrlos. El alcance del proyecto te permite establecer límites, como por ejemplo qué trabajo se llevará a cabo (o no) y definir los plazos y entregables que deseas lograr. Al momento de definir el alcance de tu proyecto, debes considerar lo siguiente:
Recursos disponibles: antes de determinar los entregables que deseas lograr, evalúa los recursos que tienes a disposición. Si tienes un presupuesto ajustado o la disponibilidad del equipo es limitada, es posible que debas ajustar tus entregables según corresponda. Por lo tanto, siempre es importante conocer los límites antes de sumergirte en los detalles de los entregables y los recursos necesarios.
Restricciones de tiempo: ¿este proyecto tiene un cronograma ajustado o puedes tomarte todo el tiempo que necesites? Un cronograma ajustado puede influir en el costo de los recursos. Por ejemplo, es posible que los honorarios de los trabajadores independientes sean más altos si trabajas con plazos muy cortos.
Límites del proyecto: ¿qué está fuera del alcance del proyecto? Puede ser de gran utilidad aclarar lo que no forma parte de los objetivos del proyecto para poder evitar cualquier corrupción en el alcance o posibles gastos excesivos.
Recuerda que la finalidad del alcance de tu proyecto es establecer límites. Eso te ayudará a comprender los objetivos y los entregables que deseas alcanzar, y el tipo de trabajo que se llevará a cabo para lograrlo.
Lee: La guía rápida para definir el alcance de tu proyecto en 8 pasosA continuación, enumera todos los entregables que se incluyen en el alcance de tu proyecto y divídelos en dependencias. Imagina, por ejemplo, que uno de los entregables de tu proyecto consiste en publicar un artículo de blog. Incluso si decides crear contenido con la IA para agilizar el proceso, es fundamental desglosar este entregable en las siguientes tareas:
Redactar el artículo
Revisar el artículo
Crear las imágenes
Preparar en WordPress
Este método te ayuda a identificar los gastos ocultos del proyecto al crear tu presupuesto. Por ejemplo, si solo intentas estimar el presupuesto necesario para publicar un artículo de blog en su conjunto, es muy probable que omitas costos adicionales, como la tarifa por hora de un revisor independiente o el costo de las publicaciones pagas en redes sociales. Un sistema de simulación que puede ayudarte con la variable de costos es el sistema de estimación de talla de camiseta, o cualquier otra metodología de estimación ágil.
Si prefieres los diagramas a las listas, puedes crear una estructura de desglose del trabajo. Esta herramienta visual divide el trabajo en varios niveles. Empieza con el objetivo principal en la parte superior y, a partir de ahí, se desglosan los entregables y las dependencias.
Lee: Estructura de desglose del trabajo (WBS): Qué es y cómo usarlaUna vez establecidos todos los entregables y dependencias, es hora de enumerar los recursos necesarios para cada elemento. Intenta ser lo más específico posible y recuerda que el término «recurso» puede significar más que el personal o el equipo: también puede incluir costos indirectos como capacitaciones o un espacio físico para trabajar.
Para ayudarte a empezar, te mostramos a continuación algunas de las categorías de costos de proyectos más comunes a considerar:
Miembros del equipo: ¿quiénes realizarán el trabajo? Anota si son empleados internos de la empresa o si necesitas contratar trabajadores adicionales pagos por hora.
Adquisiciones: ¿qué necesitas hacer para adquirir recursos externos? Tal vez necesites que un miembro del equipo investigue cuáles son los mejores productos a usar, se comunique con los representantes de ventas y compre una herramienta.
Capacitación: ¿los miembros del equipo necesitan tiempo o recursos para ponerse al día? Piensa en el tiempo que se necesita para que el personal capacite a los empleados nuevos o en los cursos necesarios para aprender habilidades nuevas.
Equipamiento: ¿qué herramientas necesitas para trabajar? Aquí puedes incluir elementos como monitores de computadora adicionales, software de diseño o incluso el servicio de internet.
Espacio: ¿dónde trabajará tu equipo? Considera si necesitarás salas de reuniones o escritorios adicionales para los miembros nuevos del equipo.
Investigación: ¿qué datos necesitas? Considera obtener información mediante estudios sobre investigación de usuarios, análisis web o encuestas.
Servicios profesionales: ¿necesitas contratar expertos externos, como asesores legales o especialistas en marketing?
Viajes: ¿tu equipo tendrá gastos de transporte, de alojamiento o viáticos para comidas?
En definitiva, un presupuesto es una estimación de costos. Si bien no podemos predecir el futuro, existen algunos métodos que te ayudarán a estimar con la mayor precisión posible. Puedes usar una combinación de estos enfoques, dependiendo de las circunstancias de tu proyecto.
A continuación te mostramos las principales técnicas de estimación:
Este método consiste en estimar y sumar el costo de cada elemento individual. Es el mejor enfoque si dispones de información detallada, como los entregables y las dependencias que conformarán tu proyecto actual. Si has creado una estructura de desglose de trabajo, ya estás preparado para usar este método.
Para asegurarte de que has tenido en cuenta todos los detalles, puedes usar algún otro método para comparar tus estimaciones. Por ejemplo, puedes revisar cómo se gastó el presupuesto en un proyecto similar en el pasado.
En este enfoque, empiezas con un presupuesto fijo y lo divides en entregables o hitos del proyecto. Si bien trabajar de esta manera puede resultar un poco complicado - especialmente si aún no sabes cuánto pueden costar los entregables del proyecto - puede ser de gran utilidad si necesitas determinar qué objetivos puedes lograr con un presupuesto limitado.
Si necesitas usar este método, intenta combinarlo con alguna de las otras opciones. Por ejemplo, una vez que determines lo que puedes lograr, adopta un enfoque ascendente para asegurarte de que no pasarás por alto ningún punto crítico.
Si hablamos de datos históricos, los proyectos pasados son una verdadera mina de oro, ya que cuentan con un registro real donde puedes comprobar si se cumplió o no con el presupuesto asignado. Esta técnica utiliza la información de proyectos anteriores similares para estimar los costos del proyecto actual. Si es posible, revisa también las lecciones aprendidas de proyectos similares que se han llevado a cabo en el pasado.
Estimar los costos puede resultar un desafío cuando trabajas en proyectos complejos con una amplia gama de posibles resultados. Supongamos que estás planificando un evento al aire libre en abril. Los costos pueden variar según el clima: tal vez necesites alquilar carpas para protegerte del sol, calentadores por si hace frío o un espacio interior en caso de lluvia.
En este caso, una buena técnica es estimar el gasto para cada uno de estos escenarios. Según la flexibilidad de tu presupuesto, puedes ir a lo seguro y planificar considerando el escenario más costoso. O bien, puedes calcular el gasto esperado para el peor escenario, el mejor escenario y el más probable, para luego realizar un promedio de los tres.
A veces suceden situaciones inesperadas. Se rompen las herramientas, cambian los horarios o surgen desafíos completamente inesperados. O, por el contrario, puede surgir una oportunidad impensada durante tu proyecto, como comprar un activo comercial a un costo reducido. Las reservas para contingencia le dan a tu presupuesto un margen adicional en caso de que cambien los planes. Por lo general, se recomienda reservar entre el 5 % y el 10 % del presupuesto total para contingencias imprevistas.
El presupuesto es una estimación, por lo que es importante incluir siempre un fondo para contingencias. Y si has creado un presupuesto 100 % exacto y no necesitas ese margen adicional, puedes usar los fondos restantes para reforzar los resultados de la empresa.
Lee: 8 pasos para crear un plan de contingencia y evitar riesgos para el negocioA esta altura, ya has identificado todos los entregables de tu proyecto, los recursos asignados y los costos estimados. Ahora empieza la parte divertida: crear el documento con el presupuesto real. A continuación, se detallan algunos puntos importantes a considerar:
Detalla los elementos de cada entregable y recurso requerido, y el costo esperado de cada uno.
Un cronograma que detalle cuándo necesitarás cada recurso y cuándo esperas gastar esos fondos.
Las personas responsables de cada componente del presupuesto. Por ejemplo, puedes especificar que tu editor asistente sea el responsable de controlar las horas y las facturas de los trabajadores independientes.
Documentación clara que detalle qué parte del presupuesto de la empresa se asignará a cada elemento.
El gasto total de todo el proyecto. Si corresponde, desglosa el presupuesto con los montos totales por departamento.
Un lugar para poder dar seguimiento a los costos reales en comparación con los costos presupuestados una vez iniciado el proyecto.
También es importante elegir la herramienta adecuada para gestionar el presupuesto del proyecto. Asegúrate de elegir un programa que te permita sumar automáticamente todos los montos, para que no tengas que volver a calcular todo manualmente cada vez que necesites ajustar un elemento. Además, la herramienta elegida debería permitirte actualizar y compartir fácilmente el presupuesto en tiempo real, para asegurarte de que todos los miembros del equipo trabajen con la versión más actual.
Existen muchas opciones para elegir, desde las hojas de cálculo de Excel básicas hasta un software de gestión de proyectos. Nosotros recomendamos Asana, ya que te permite ingresar y totalizar cada elemento, crear campos personalizados, designar responsables y compartir fácilmente la información con los demás compañeros de equipo. Además de tu presupuesto real, puedes repetir flujos de trabajo anteriores, crear documentos de procesos y guardar plantillas de presupuestos de proyectos para asegurarte de que nada se pase por alto.
Así describía Shannon O'Hara, productora de Trinny London, la situación antes de implementar Asana. Después de adoptar la plataforma, el equipo logró mejorar la colaboración entre departamentos, optimizar su inversión publicitaria y liberar tiempo para el trabajo estratégico - exactamente el tipo de eficiencia que necesitas para gestionar presupuestos de proyectos con múltiples equipos involucrados.
Lee: Cómo elegir el software de gestión de proyectos para tu equipoUn presupuesto solo es útil si lo respetas. Planifica con anticipación la frecuencia con la que compararás los costos reales con los costos presupuestados, de modo que puedas mitigar los problemas o los riesgos potenciales antes de que sean demasiado grandes. También puedes decidir con anticipación qué acciones tomarás si te excedes del presupuesto (o si estás por debajo).
La ventaja de adoptar una herramienta como Asana es que te permite compartir, gestionar y dar seguimiento a tu presupuesto en tiempo real. Por ejemplo, la función informes universales de Asana extrae automáticamente datos de tus proyectos para mostrarte los gastos, el estado de las tareas y los hitos finalizados en un solo lugar, para que no tengas que perder el tiempo revisando emails y documentos con el fin de entender si tu proyecto avanza correctamente o no.
El impacto de este tipo de visibilidad en tiempo real es significativo. Según el informe The State of AI at Work, el 77 % de los trabajadores del conocimiento han experimentado cargas de trabajo inmanejables en los últimos seis meses. Una herramienta que centralice la información presupuestaria puede ayudar a reducir esta sobrecarga al eliminar la necesidad de rastrear datos financieros a través de múltiples hojas de cálculo, emails y documentos.
Ahora que tienes el plan presupuestario de tu proyecto finalizado, es momento de compartirlo con los participantes del proyecto para que lo aprueben. El plan detallado que has elaborado les proporcionará a los encargados de tomar las decisiones una imagen perfectamente clara de cómo cada elemento individual contribuirá a los objetivos del proyecto.
Al presentar tu presupuesto, destaca cómo los costos se alinean con los objetivos estratégicos y qué retorno de inversión se espera obtener. Esto facilita la aprobación y genera confianza con las partes interesadas.
Lee: La guía para principiantes acerca de cómo redactar un caso de negocios eficazSupongamos que quieres actualizar el proceso de pago de tu aplicación móvil y el objetivo de tu proyecto es reducir el tiempo promedio de pago en un 25 % para el tercer trimestre. Para lograr este objetivo, has definido dos entregables prioritarios y has establecido los recursos necesarios.
A continuación, te mostramos un ejemplo sencillo de cómo se vería el presupuesto de tu proyecto. Ten en cuenta que se ha incluido el cronograma, los responsables y el costo estimado de cada elemento. También se ha desglosado el presupuesto para cada departamento y se han agregado columnas para poder dar seguimiento a la aprobación del presupuesto y el gasto real.
Este tipo de vista te permite comparar rápidamente el gasto estimado con el gasto real, identificar desviaciones y tomar medidas correctivas antes de que el proyecto se salga del presupuesto. Una herramienta de gestión de proyectos como Asana facilita esta comparación, ya que puedes crear campos personalizados para registrar tanto los costos planificados como los reales.
Incluso los responsables de proyectos más experimentados pueden cometer errores al elaborar un presupuesto. Estos son los más frecuentes y cómo evitarlos:
Subestimar los costos: es uno de los errores más habituales. Si las estimaciones iniciales son demasiado optimistas, el proyecto se quedará sin fondos antes de tiempo. Para evitarlo, utiliza datos históricos de proyectos anteriores y consulta con los miembros del equipo que ejecutarán el trabajo.
No incluir una reserva de contingencia: los imprevistos son inevitables. Sin un fondo de contingencia, cualquier gasto inesperado puede desestabilizar todo el presupuesto.
Ignorar los costos indirectos: gastos como el espacio de oficina, las licencias de software o los costos administrativos a menudo se pasan por alto, pero pueden representar una parte significativa del presupuesto total.
No actualizar el presupuesto durante el proyecto: un presupuesto estático pierde utilidad rápidamente. Es fundamental revisar y ajustar el presupuesto periódicamente para reflejar los cambios en el alcance, los costos reales y las nuevas necesidades.
No involucrar al equipo en la estimación: las personas que ejecutarán el trabajo suelen tener una visión más precisa de los recursos necesarios. Involúcralas en el proceso de estimación para obtener cifras más realistas.
Un presupuesto bien elaborado te acompañará durante todo el ciclo de vida del proyecto, desde la planificación hasta la aprobación y la ejecución. Una vez que domines la técnica de elaborar presupuestos, podrás asegurarte de que tu equipo tenga los recursos que necesita para lograr los objetivos más importantes y realizar un trabajo de calidad. Y al implementar un proceso para mantenerte al día con los gastos, podrás abordar los costos inesperados a medida que surgen, generar una relación de confianza con los encargados de aprobar los presupuestos y acumular un registro de proyectos exitosos.
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